cómo fotografiar los platos de tu restaurante

cómo fotografiar los platos de tu restaurante es primordial y en la actualidad digital y en primera opción, la vista y el oído son los sentidos con más protagonismo dentro de la comunicación de las empresas, logrando con ello, grandes resultados a nivel de marketing y publicidad. Y si hablamos de restaurantes y gastronomía, para nadie es un secreto que la fotografía y el vídeo cobran especial importancia en este sector, ya que sin duda “comemos con los ojos”.

Para todo restaurante e incluso cafetería, es vital tener un cuidado material fotográfico. Es la mejor carta de presentación de la cocina o del chef porque las fotografías tienen un fin muy claro: proyectar la imagen más apetecible posible de los platos de tu negocio, es el escaparate digital para incentivar a la gente a que vaya a probarlos y provocar que te elijan a ti y no al restaurante vecino.

Para eso, las fotografías de tus platos deben ser profesionales y atractivas con el fin de que puedas enamorar a tus clientes. La primera recomendación es contratar a un profesional para tomar las fotografías, ya que el resultado será mucho mejor que si las haces tú mismo y tendrás un material tan bueno que no solo te servirá para mostrar el menú, las especialidades, el ambiente del restaurante, el equipo, etc., sino también para ilustrar y presentar tu web, para dar contenido a tus redes sociales y para cualquier otra labor publicitaria que queráis llevar a cabo.

En este artículo hablamos de los aspectos importantes que debes tener en cuenta si te atreves tú mismo! Puedes crear una foto de gran aspecto simplemente colocando el plato en la mesa, delante de un fondo que contraste. Puede ser un mantel, un paño o incluso un tablero de madera visualmente interesante. También puedes jugar con diferentes ángulos y ajustar la configuración de la cámara para capturar todos los detalles que puedas. Si estás fotografiando platos que están muy calientes, el vapor del objetivo es natural y añade atmósfera a la imagen. Del mismo modo, los platos fríos pueden provocar condensación, lo cual es igualmente interesante. Utiliza accesorios en la toma si están disponibles, como cuchillos y tenedores, servilletas o platos de ensalada. A veces no se trata tanto de lo que aparece en la foto como de lo que no; dejar un elemento fuera de los manteles individuales, por ejemplo, ayudará a centrar la atención en el plato principal.

Considera la posibilidad de utilizar un objetivo macro.

Invertir en un objetivo macro puede dar un gran impulso a tus fotos. Si no estás seguro de lo que hace un objetivo macro, te permite hacer fotos de cerca y con detalle de objetos pequeños. Esto significa que, si quieres fotografiar, por ejemplo, el detalle del plato que tienes delante de los ojos, será fácil con un objetivo macro. Es prácticamente imposible hacer esto con cualquier otro tipo de lente (o teléfono móvil), así que, si tienes el presupuesto para ello, invierte en uno y verás cómo tu fotografía de alimentos se multiplica por diez.

Piensa en la iluminación.

La iluminación es crucial en la fotografía de alimentos, así que, para capturar las mejores imágenes de tus platos, querrás asegurarte de que tus fotos están bien iluminadas. Observa la situación de la iluminación en tu restaurante: ¿es luminosa y aireada u oscura y cambiante? Es importante que lo tengas en cuenta a la hora de decidir cómo quieres fotografiar tus platos.

Por ejemplo, si tu restaurante tiene mucha luz natural, te resultará mucho más fácil utilizar lo que se llama luz «ambiental» para fotografiar tus platos, es decir, la luz que ya existe en la habitación o el espacio donde estás trabajando. Pero si tu restaurante es oscuro puede que tengas que añadir algo de luz artificial con un flash o un estroboscopio (una palabra elegante para referirse a un flash portátil). También puedes utilizar un reflector, que es otro tipo de herramienta de iluminación que hace rebotar la luz sobre un objeto o hacia él.

En definitiva, sea cual sea el método de iluminación que elijas, recuerda: El objetivo es siempre el mismo: hacer que la comida tenga un aspecto aún más apetitoso.

Haz fotos desde diferentes ángulos para encontrar el más atractivo.

Imagina un plato de comida delante de ti. Ahora, imagina que tomas una fotografía directamente desde arriba. Es una foto por encima de la cabeza.

Ahora haz otra foto, esta vez desde un lado a la altura de los ojos. Se trata de una foto plana o de arriba abajo.

Haz otra foto, esta vez apuntando directamente a la comida y sacando la foto de frente. Esto es lo que se denomina una foto de abajo a arriba.

Ahora intenta hacer otra foto, pero esta vez retrocede para poder enfocar todo el plato y luego dispara directamente hacia abajo desde la parte de atrás del plato: esto se conoce como foto de arriba o vista de abajo.

Por último, haz una última foto: colócate delante de la comida y haz una foto mirando hacia ella, lo que se conoce como foto de frente (o vista de pájaro).

Este ejercicio te ayudará a entender que cambiar el ángulo de la cámara cambiará radicalmente el aspecto del objeto.

Experimenta con el color

Si quieres mantener la sencillez, un fondo blanco puede ser la mejor opción. Pero si quieres usar otros colores, juega con ellos y encuentra lo que mejor funciona.  Hay que tener en cuenta algunas cosas cuando se utilizan fondos de color:

Asegúrate de que tus accesorios no desentonan con el fondo de color. Por ejemplo, si utilizas servilletas rojas, asegúrate de que van bien con las paredes de tu comedor. Si no puedes evitar que los colores desentonen, intenta utilizar otros que contrasten, como servilletas azules sobre un fondo rojo o viceversa. Ten en cuenta también la comida a la hora de elegir la paleta de colores; por ejemplo, los tomates verdes pueden quedar mejor sobre un fondo negro que rojo. Y por último… Utiliza los colores brillantes con moderación para no abrumar los sentidos del espectador y arruinar su apetito. Por ejemplo, el amarillo puede funcionar bien cuando se utiliza con moderación, pero podría distraer fácilmente.

Tip: Aunque tu restaurante no cuente con un fotógrafo gastronómico, puedes hacer buenas fotos de tus platos.

Haz las fotos con un trípode. Es importante utilizar un trípode porque te permite tomar imágenes nítidas y definidas. Una mano temblorosa siempre causará desenfoque y también comprometerá la calidad de tus imágenes.

Utiliza una cámara con ajustes manuales. Si te tomas en serio la fotografía de alimentos, debes tener una cámara que te permita controlar totalmente los ajustes de exposición. Invertir en este equipo es crucial para obtener los mejores resultados a la hora de hacer tus fotos o incluso de grabar un vídeo.

Haz varias tomas de tu plato desde diferentes ángulos y elige la mejor después en la postproducción. Esto puede ayudar a evitar tener que volver a hacer fotos más tarde si algo no está bien centrado.

Consigue una temperatura de color precisa utilizando un medidor de luz o una herramienta de balance de blancos. Esto ayuda a garantizar que los colores salgan exactamente como se supone que deben salir.

Intenta no utilizar flash o cualquier tipo de iluminación artificial, si es posible, ya que puede cambiar el aspecto natural de tu plato y hacer que parezcan falsos.

Utiliza una fuente de luz adicional, como un tablero reflector, para que todas las sombras no estén sólo en un lado del plato, sino que se distribuyan uniformemente por toda la foto.

¡No subestimes la fotografía con teléfonos móviles! Hoy en día, muchos teléfonos inteligentes vienen con grandes cámaras que te permiten hacer fotos de alta calidad sin necesidad de demasiado equipo

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